El ser humano por naturaleza se queja y en particular el ser humano español, que si mucho calor, que si mucho frio, que si mucho ruido, que si mucha luz … así podría enumerar un millón de quejas y en estos tiempos que corren donde el trabajo se ha convertido casi en un privilegio en lugar de un derecho que si no me equivoco es un derecho constitucional, otro derecho constitucional que nos saltamos.
Los hay que llevamos ya muchos lunes al sol y en mi caso particular cada vez que oigo a alguien quejarse de su trabajo me da un sensación de impotencia y rabia que no soy casi capaz de explicar.
Estar parado al principio viene a ser como estas de vacaciones, el tiempo que tardas en asimilar la situación, después de esa sensación es cuando te das cuenta de lo que realmente estas viviendo. Es muy duro levantarse cada dia a la misma hora y ver como tu pareja, amigos, familiares se van a trabajar y tu te quedas en casa o como es mi caso bajas a la niña a la guardería y una vez la dejas allí viene el y ahora que.
El ahora que es ir a dejar algún curriculum y dar vueltas por la ciudad si el tiempo es benigno y si no ir a un centro comercial a hacer tiempo mientras esperas la hora de ir a recoger a la niña de la guardería. Al principio tiene su gracia pero creedme cuando eso se repite como si fuera un bucle y parece que no tiene fin de destroza la moral, el animo y cualquier tipo de esperanza.
El trabajo es sentirse valido para desempeñar un cometido y mientras estas parado ese sentimiento no es valido y cuando escuchas a la gente poner de vuelta y media a su trabajo simplemente piensas que no saben valorar lo que tienen.
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